Um nicht direkt mit vielen krassen Details zu kommen, wollen wir euch ein tolles Foto zeigen: Die Taizébrüder im roten Poncho, eingedeckt von Mons. Juarez, Bischof von El Alto. Wir wissen nicht, ob wir dieses Foto veröffentlichen dürfen, aber sie haben es uns auf jeden Fall nicht verboten…
Para no empezar con grandes detalles, queremos mostraros una fotos muy especial: Los hermanos de Taizé en ponchos rojos, un regalo de mons. Juarez, arzobispo de El Alto. No sabemos si estamos autorizados a publicar esta foto, pero tampoco nos lo han prohibido…
Ein zweites kurioses Foto zeigt uns drei (Magno, Gabriel und mich) auf einem Pickup mit zwei riesigen Ikonen, die wir zum Colegio Don Bosco bringen sollten, wo ein groszes Taizegebet nach dem Treffen in Cochabamba stattfand. Die Situation an sich war schon kurios genug, aber mehr noch wenn ihr hört, was unterwegs geschah: In El Alto und La Paz (vielleicht in ganz Bolivien) sind Straszenbarrikaden ein beliebtes Druckmittel der Bevölkerung um was auch immer zu erreichen… Während wir also mit den Ikonen durch die Gegend fuhren kamen wir plötzlich auf eine solche Straszenbarrikade der Nachbarn zu. Magno wurde ganz aufgeregt und sagte, ich solle mich verstecken. Unter einen roten Poncho gekauert (ja, wir beiden haben auch welche bekommen…) hockte ich also auf der Ladefläche und spinxte durch die Ritzen des Holzes. Ganz schön beunruhigend, so viele alte aufgeregte Frauen mit Stöcken und Steinen drohen zu sehen… Aber keine Sorge, am Ende siegte Magnos Charme und wir durften weiter fahren…
Otra foto curiosa muestra a nosotros tres (Magno, Gabriel y yo) en un Pickup con dos íconos gigante que llevabamos al coelgio Don Bosco, en el que se hacía und gran oración de Taizé después del encuentro en Cochabamba. La situación en sí ya era curiosa, pero más aún cuando leeis lo que nos pasó en el viaje:
En El Alto y La Paz (o quizás en toda Bolivia) los bloqueos de calles son un método muy usado para conseguir lo que sea… Pues, mientras ibamos con los íconos por las calles de El Alto, de repente nos acercamos a uno de esos bloqueos. Magno de repente se puso nervioso y me pidió (a mi, Judith) que me escondiera abajo en el pick up. Debajo de un gran poncho rojo (sí a nosotros también nos lo regaló en obispo) estaba sentada en cuclillas, mirando por un pequeño hueco que había. Sí fue un poco inquietante ver tantas ancianitas enfadadas con piedras y palos en las manos… Pero tranquilos, al final ganó el charme de Magno y nos dejaron seguir…

Und wo wir schon von den Barrikaden sprechen, müssen wir natürlich auch die berühmten Märsche erwähnen, die täglich durch die Stadt ziehen. Mit Dynamit und allem drum und dran und niemand scheint sich wirklich dran zu stören. Echt verrückt, auf einer Seite der Strasze marschieren sie, lassen Dynamit knallen und protestieren lauthals, und auf der anderen Straszenseite geht das Leben weiter als ob gar nichts wäre. Auch wurden wir Zeugen der Autojustiz der Bevölkerung, die lange genug auf das Verbot illegaler Bars und Bordelle gewartet hat und sich während unseres Aufenthaltes in El Alto daran machte, diese Lokale sorgfältig zu verbrennen.
Was uns auch sehr auffiehl, war der für unsere Augen absolut chaotische Verkehr, z.B. Autos, die durch die Ausfahrt auf die Autobahn auffahren, oder die Fahrer der Minibusse, die unentwegt das Fahrtziel und den Presi schreien und an jeder Ecke und Kante anhalten, die halbmumifizierten Lamaföten auf den Märkten am Straszenrand für Rituale der örtlichen Religion, der Weg von El Alto nach La Paz, auf dem man Häuser sieht, die halb am Berg kleben, der riesige verschneite Illimani im Hintergrund usw.
Wir durften auch örtliche Köstlichkeiten am Straszenrand probieren, das Stadtzentrum sowie den riesigen Markt besuchen… aber auf jeden Fall hat El Alto uns sehr beeindruckt. Das ist ein absolut antituristischer Ort, wo man uns eher als Missionäre oder Freiwillige ansah als als Touristen, obwohl wir eigentlich nicht viel mehr machten als zu gucken und Magno zu besuchen.
Am Samstag, den 20.10., vor unserer Abfahrt nach Copacabana, durften wir wieder eine dieser Kuriositäten erleben, die in keinem Touristenführer auftaucht: Jedes Jahr wird die Gründung der Stadt La Paz gefeiert und zwar in einem kleinen Dorf namens Laja. Eigentlich wurde die Stadt nämlich dort gegründet, aber es war den Spàniern zu hoch und zu kalt und deshalb zogen sie um, an den Ort wo heute die Stadt La Paz liegt. Was an dieser Feier so beeindruckend für uns war, war eine Messe unter freiem Himmel, an der religiöse Autoritäten, die indigene Bevölkerung in ihren “traditionellen Klamotten” und ganz viel Militär und Polizei teilnahm. Es ging das gerücht um, dass auch der Präsident, Evo Morales, kommen sollte, aber am Ende kam er doch nicht. Dafür wurde die Nationalhymne (Ich möchte lieber sterben als als Sklave leben…) zur Kommunion gesungen und alle Leute mussten ihre Hüte abziehen… Ein wirklich kurioser Abschied von La Paz für uns beiden.
Eine weitere Kuriosität erwartete uns am nächsten Morgen in Copacabana: Die Autosegnung! Ganz Bolivien pilgert nach Copacabana, um die berühmte schwarze Jungfrau zu sehen und den Segen für Bus, Auto, Mottorrad abzuholen. Echt verrückt, vor der Kirche sind ganz viele Autos aufgereiht, mit Blumen geschmückt und allem drum und dran, und ein Priester geht durch die Reihen und segnet die Autos, damit man sicher in ihnen fahren kann. Danach werden sie mit Sekt oder Bier besprüht, was gerade zur Hand ist… Für uns ein unglaublich merkwürdiges Bild, aber bei dem Verkehr hier vielleicht angebracht
Bald mehr Gedanken über die Sonneninsel usw.
Con el telón de fondo de la quema indiscriminada de bares y burdeles en El Alto, las habituales marchas en La Paz (porque si digo “por la paz” no estaría siendo preciso) y algún que otro bloqueo nos pasamos seis intensos días en la capital boliviana (¿o la capital es Sucre?, menudo lío).
Nos llamó la atención el tráfico caótico, autos entrandos en la autopista por la salida, los trabajadores de los micros voceando los destinos desde las “movilidades”, los fetos semimomificados de llama para los rituales vendiéndose a la intemperie, la bajada a La Paz desde El Alto con la vista de las casitas trepando por las laderas desde la hondonada donde se sitúa la ciudad que corta el aliento, el majestuoso Illimani al fondo…
Pudimos degustar delicias gastroómicas al paso a pie de calle, visitar un poco el centro, pasear por el mercado… pero sin duda El Alto nos marcó. Destino intrínsecamente antiturístico, allí érmaos vistos como “misioneros” o voluntarios cuando realmente estábamos haciendo poco más que mirar y visitar a Magno.
El sábado 20, muy temprano por la mañana, pudimos presenciar una de esas cosas que no aparecen en las guías y a las que no van los turistas: la conmemoración del 459 aniversario de la fudación de La Paz en Laja. Sí, se fundó la ciudad en otra parte, pero los conquistadores vieron que Laja era muy alto y frío y decidieron encontrar un agujero donde meter la ciudad y así ahora uno encuentra La Paz en un hoyo en medio del altiplano. Misa con autoridades religiosas, militares, indígenas y políticas, con el rumorcillo de la presencia de Evo que al final no fue, el himno boliviano sonando hasta la saciedad (antes morir que como esclavo vivir o algo así y militares con gorra “invitando” al populacho a descubrirse la cabeza) y demás… una despedida de La Paz realmente original.
Y ya que estamos hablando de bloqueos, tenemos que mencionar también las famosas marchas que se pueden ver prácticamente todos los días en la ciudad de La Paz. Con dinamita y todo andan por allí y parece que ya nadie se preocupa por ello, porque la gente ya está tan acostumbrada a verlo que simplemente siguen su vida. Es curioso, en un lado de la calle marchan y en el otro sigue la vida como si no hubiera nada al otro lado… También
Und wo wir schon von den Barrikaden sprechen, müssen wir natürlich auch die berühmten Märsche erwähnen, die täglich durch die Stadt ziehen. Mit Dynamit und allem drum und dran und niemand scheint sich wirklich dran zu stören. Durante nuestra estancia en El Alto, también fuimos testigos de la autojusticia del pueblo que ya no quería esperar más a que el gobierno prohiba los bares y burdeles ilegales: Se juntaron para quemarlos.
Otra cosa que nos llamó mucho la antención fue el tráfico en nuestros ojos tan caótico, como por ejemplo, autos entrando en la autopista por la salida, los trabajadores de los micros voceando los destinos desde las “movilidades”, los fetos semimomificados de llama para los rituales vendiéndose a la intemperie, la bajada a La Paz desde El Alto con la vista de las casitas trepando por las laderas desde la hondonada donde se sitúa la ciudad que corta el aliento, el majestuoso Illimani al fondo…
Pudimos degustar delicias gastroómicas al paso a pie de calle, visitar un poco el centro, pasear por el mercado… pero sin duda El Alto nos marcó. Destino intrínsecamente antiturístico, allí érmaos vistos como “misioneros” o voluntarios cuando realmente estábamos haciendo poco más que mirar y visitar a Magno.
El sábado 20 de octubre, muy temprano por la mañana, pudimos presenciar una de esas cosas que no aparecen en las guías y a las que no van los turistas: la conmemoración del 459 aniversario de la fudación de La Paz en Laja. Sí, se fundó la ciudad en otra parte, pero los conquistadores vieron que Laja era muy alto y frío y decidieron encontrar un agujero donde meter la ciudad y así ahora uno encuentra La Paz en un hoyo en medio del altiplano. Misa con autoridades religiosas, militares, indígenas y políticas, con el rumorcillo de la presencia de Evo que al final no fue, el himno boliviano sonando hasta la saciedad (antes morir que como esclavo vivir o algo así y militares con gorra “invitando” al populacho a descubrirse la cabeza) y demás… una despedida de La Paz realmente original.
Otra curiosidad nos esperaba al día siguiente en Copacabana: La bendición de autos! Toda Bolivia peregrina a Copacabana para ver la famosa virgen negra y para recibir la bendición de su bus, auto, moto etc. Fue loquísimo (para nosotros) ver una fila de autos decorados con flores y papeles coloridos largísima. Delante de la iglesia esperando que pase el cura para bendecirlos, para poder traficar con más seguridad luego. Después los rociaban con champán o cerveza, lo que haya a mano… Para nosotros fue raro verlo, pero quizás está muy bien pensado con el trafico de este país
Pronto más pensamientos sobre la isla del sol…